Hemos escuchado mucho en los últimos días sobre la cumbre de cambio climático (COP15) que se está realizando en estos días en Copenhague y seguro escucharemos mucho más. ¿Pero de que se trata en realidad?, ¿Cuáles son los objetivos de este encuentro y cómo se posicionan las diferentes partes en el debate? ¿Por qué es están importante alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante (en ingles se lo llama FAB: Fair, Ambitious and Binding).
Que nuestro planeta y el medio ambiente están sufriendo las consecuencias del aumento global en las temperaturas no es está en duda y COP15 (Conferencia de Partes 15) es el lugar indicado para poder tomar decisiones y asumir compromisos para poder asegurar que al menos en los próximos 15 o 20 años, los seres humanos no tengamos que sufrir aun más los impactos del cambio climático. Pero esto es solo un pequeño paso de un gran salto que debemos dar.
El problema es que lo mayores contribuyentes de emisiones (entre ellos los Estados Unidos) todavía no logran ponerse de acuerdo en si ellos pueden comprometerse a lograr reducir las actuales emisiones lo suficiente para que la temperatura mundial solo aumente 2 °C en lugar de los 5°C que se estima que aumentaría si las cosas siguen el mismo rumbo y no se toman medidas urgentes. Un aumento de 3 °C o 4 °C produciría daños aun mayores e irreversible (ver este video para más información).
El mayor miedo que existe hoy en día, es que el acuerdo de Copenhague no sea lo suficientemente ambicioso para que lo países puedan comprometerse lo necesario para evitar estos posibles efectos. Se pide y espera que el pacto no sea solo ambicioso sino también, justo y vinculante. Justo para que los países que más emisiones producen sean los que más responsabilidades tomen y vinculante para que todos aquellos países que firmen el acuerdo, aseguren su cumplimento en los años venideros logrando consenso y apoyo con legislaciones nacionales.
Los países que más sufren los efectos del cambio climático son sin duda aquellos en vías de desarrollo, que en cierta medida, están pagando las consecuencias que trae consigo el desarrollo de las grandes potencias. Son estos países más pobres los que exigen que sean los ricos los que más se esfuercen.
Un buen signo han dado los 27 países de la Unión Europea que se han comprometido a contribuir con 2.400 millones de Euros (más de lo que inicialmente se esperaba) para ayudar a aquellos países más necesitados que logren reducir la emisión de gases. La UE también presentaría una propuesta para disminuir para el 2020 sus emisiones hasta en un 30%. Este tipo de propuestas y acciones son las que dejan una puerta abierta a la posibilidad de lograr un verdadero acuerdo.
Esperemos que podamos ver más de estos signos en los próximos días y que cuando COP15 termine, todos podamos festejar la firma de un acuerdo que sea justo, ambicioso y vinculante.
Si este no fuera el caso, el mundo deberá prepararse para enfrentar tiempos muy difíciles y seriamos testigos de producir en nuestro planeta efectos irreversibles. Es por eso es importante seguir de cerca las negociaciones, discusiones y acuerdos finales en los próximos días, que seguramente serán claves.